martes, 2 de junio de 2009

MIS RECUERDOS DE LA FIESTA DEL COLE


Como ya sabéis, llevo en el cole desde los 3 años ¡¡¡toda mi vida!!! y por eso vivo estos días de una manera especial. Para mí la fiesta del cole está cargada de sensaciones que guardo de cuando era niña, de nervios crecientes que tengo como profesora y de orgullo como madre.


Cuando llega esta fecha vienen a mi mente un montón de preciosos recuerdos de familia, el cariño con el que mi madre cosía los trajes del baile, los nervios de la hora previa del baile, el sonido de la megafonía cuando me iba acercando a la puerta, el olor a primavera, a las flores del cinamomo, a los primeros días de calor.


Tengo en mi memoria cada uno de los bailes que he bailado y de los trajes que llevé. No puedo olvidar el sabor de una coca-cola fría y del bocadillo de tortilla que mis padres me compraban cada año en el bar. Recuerdo los juegos con mis amigas en el patio la tarde del sábado. La ilusión de mis abuelos por verme bailar. Los juguetes de la tómbola...nunca me tocaba nada. Las chuches, el primer helado del año y ¡cómo no! los dulces que vendíamos con Sor Teresa.


Recuerdo que la fiesta de la Sagrada Familia era ¡¡¡la mejor de Alcázar!!! De eso no había ninguna duda, incluso los chicos y chicas de otros colegios venían al nuestro ese fin de semana. Hacíamos carteles en grupo para decorar todo el patio y como por entonces casi siempre llovía, los forrabamos con plástico y el viernes por la tarde los colgabamos por el callejón y las ventanas.


Lo más emocionante, los partidos de baloncesto. Nuestro más directo rival: las trinitarias. Nuestro cole ha sido muy, muy bueno en baloncesto, había una gran afición. Teníamos de todo, buenas jugadoras, entrenadores de elite (Vicente Paniagua fue mi entrenador), animadoras (eso sí sin coreografías porque entonces no se llevaba), canticos... No faltaba nada.


También había un puesto de dedicatorias donde todo el que quería podía dedicar una canción. Allí surgian las primeras declaraciones: fulanito le dedica esta canción a menganita. Por aquel entonces los Daikiri debian de ir en sillita.


Después de tantos años, no puedo evitar volver a vivir todo aquello. Cuando paso por la puerta del cole el día del baile es un cúmulo de sensaciones del pasado más las del presente. No llego al árbol cuando ya tengo los ojos enrasados de lágrimas, suspiro, respiro hondo y es cuando empiezo a ver a mis chicos y chicas tan guapos esperándome llenos de ilusión y de alegría para comenzar el baile. ¡Qué guapos estáis! les digo sin poder articular muchas palabras más.


Es entonces cuando los nervios se apoderan de mí. Tanto, que podría salir yo a bailar si con eso evitase esos minutos de infarto. Entonces les pido a los padres que se marchen, con sus cámaras de fotos y de vídeo, con los arreglos de última hora, cuando todos juntos volvemos a la calma sostenida, a nuestras miradas cómplices y palabras de ánimo ¡seguro que lo vaís ha hacer fenomenal! ¡bailar como siempre!, y al soborno...¡el que mejor lo haga tendrá un polo!.


Isabel nos llama desde megafonía ¿están todos María del Mar? Yo, que ya los he contado por lo menos 10 veces, los vuelvo a contar y digo ¡si!, no muy segura de haber contado bien. Entonces comienza a sonar la canción, ellos salen y los veo de lejos la primera vez. Ya los he visto ensayar muchas veces, desde la misma distancia, pero el día del baile los siento lejos, aunque esten más cerca. Lejos porque ese día es uno de esos en los que te das cuenta de cuánto han crecido, de lo duro que hemos trabajado, de todo lo que hemos aprendido, de los momentos que hemos vivido, de los abrazos, de los besos... y entonces es cuando las lágrimas empiezan a aflorar... porque siempre caen, es inevitable, es cómo si pasase todo el curso en un sólo minuto, pero de lejos y este año todavía más, porque es mi último baile con ellos...


Me siento orgullosa de ellos, sé que lo dan todo en esos minutos y sé muy bien que no es por el polo. Les felicito al terminar el baile y les compro un polo ¡pero sólo a los que mejor lo hayan hecho!. A partir de entonces mis nervios han termidado. Sólo me queda disfrutar como la que más de la fiesta de ese año y volver a descubrir esas sensaciones en el corazón de mis hijas, y comprarles una coca-cola y un bocadillo de tortilla, y echar a la tombola, para que nunca me toque nada, y bailar por la noche agarrada de su mano y de la mano de cúantos niños y niñas se hayan quedado hasta esas horas.


Es lo que tiene la fiesta de mi cole, por eso continua siendo la mejor de Alcázar. Porque además de ayudar a las misiones, nos aporta felicidad, tan duradera que después de tantos años sigue ahí.


Os deseo una fiesta llena de alegría, ilusión, amistad, familia. Una fiesta llena de sensaciones.


3 comentarios:

  1. Enhorabuena, a esta mami también le has arrancado alguna lágrima. Y es que aunque este no sea "mi cole", es el de mis hijos y el orgullo y la emoción es si cabe mayor que cuando era yo la que nerviosa esperaba que nos presentaran para subir al escenario y empezar a bailar.
    Este año, que se ha esfumado delante de nosotros sin darnos cuenta, y que nos ha traido tantas cosas buenas llega a su fín. Porque para mí, seguramente mi madre se encargó de eso, el año empieza en septiembre y acaba en junio, julio y agosto son otra cosa. Ni siquiera vacaciones, es un tiempo de ralentización del tiempo, de casa, de limpiezas, de pintores, de playa, de calle, de noches que esperan brisa para irse a dormir.....Y de nuevo el año que empieza.
    Y este año empezó para nosotros con la llegada de Marta a la vida y la llegada de Helena al cole, dos buenos proyectos que alimentan nuestro día a día. Y Alejandro, el campeón de la casa, que se despide de su seño para embarcarse en la gran aventura de Primaria, nos cierra el año con su sabiduría en miniatura.
    Gracias por dirigir sus primeros pasos en la vida escolar, te quiere mucho y eso dice mucho de él (y de tí).
    Por cierto, que la fiesta de mi cole también era la mejor del pueblo. Pregunta por "ahí" que te lo confirmarán.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Hola María de Mar:

    Primeramente a nombre de mi mujer y del mio, te voy a quedar infinitamente agradecido por estos tres largos años que mi hija ha formado parte de este maravilloso grupo de niños que han estado a tu cargo.
    Mi hija contigo ha aprendido mucho mas de lo que yo imaginaba y me da mucho gusto que a su edad lea tan bien como lo hace, está muy contenta contigo, al menos éste año me ha hablado mucho mas de ti, cuando le calificabas las tareas, cuando le dabas puntos por lo bién que hacia la tarea y eso yo como padre me hace sentir muy bien.
    Ahora que pasan como ella dice a la clase de los mayores vuelvo a repetirte y a estar siempre agradecido que hayas sido tu la que hayas dado sus primero pasos en la educación de mi niña...Muchas gracias María del Mar.

    ResponderEliminar
  3. Alvaro,Francisco,Angel y Malena5 de julio de 2009, 10:18

    Hola Mº del Mar,somos los Alvaro,Francisco,Angel y Malena estamos de vacaciones en Sanlúcar de Barrameda es un sitio muy bonito te recomendamos que vengas.Ahora nos vamos a Cádiz,esperamos verte pronto...

    Un beso de parte de todos!!!!!!!!!!.

    ResponderEliminar